Hace diez años no teníamos ni Whatsapp ni Blablacar ni Spotify… ni iPhone. A la velocidad que evoluciona todo, ¿cuánto de lo que hoy disfrutamos habrá desaparecido dentro de otros diez años?

Enciendo el ordenador de sobremesa de mi casa y un programa con dos muñequitos regordetes se activa automáticamente. Tras clicar en el botón de iniciar sesión y unos segundos viendo el logo girar, comienzo a chatear con mis amigos, al tiempo que un icono con un sobre me indica cuántos correos electrónicos he recibido. Efectivamente, ¡es el año 2001 y estoy en el Messenger con mi cuenta de Hotmail!

Qué mundo tan cambiante éste de la comunicación. En aquella época era raro que alguien no dispusiera de una cuenta y le dedicara más o menos tiempo a su plataforma. Era como el punto de encuentro de internet, estábamos todos y teníamos lo que queríamos: nuestro correo electrónico, nuestro nickname con nuestra mensajería instantánea y, llegado un momento, se podía hasta colgar fotos con tus amigos y familiares.  Por aquel entonces pensábamos que era el acabóse… hasta que llegó su desapariciónporque ya no quedaba nadie.

Es sólo un ejemplo muy gráfico, de la misma manera que teníamos la música de myspace, leíamos los primeros blogs de particulares, saltamos de nuestros walkmans y discmans a nuestros dispositivos mp3, teníamos nuestra cámara digital de 1 megapíxel (sí, has leído bien) y nuestros teléfonos móviles parecían reducirse a un tamaño prácticamente microscópico; y usábamos el sms o incluso el mms. “¿Enviar una foto por mensaje? Esto es ya lo último”, pensábamos.

Sin embargo, estas líneas no son un ejercicio de nostalgia, sino una reflexión acerca del error que supone quedarnos parados, ya que tanto las tecnologías como los usuarios, son completamente impredecibles y están en constante movimiento. Para muestra, un botón (como los que ya están en completo peligro de extinción en nuestros dispositivos, cosa impensable apenas hace diez años), la siguiente lista enumera cosas que no existían en el año 2006:

  • iPhone/Smartphone
  • iPad/Tablet
  • Kindle/E-book
  • Blablacar/Car Sharing
  • Android/Sistema operativo
  • Airbnb/Home Sharing
  • Spotify/Música en streaming
  • Instagram/Fotografía
  • Whatsapp/Mensajería instantánea

Hace apenas 10 años. Increíble, ¿verdad? Ese mismo 2006 un pajarito azul nos contaba que existía el microblogging (Twitter) y  sólo un año antes había nacido YouTube, justo después de la creación de “la gran F”, también conocida como Facebook.

Tampoco se trata de hacer una predicción profética ni mucho menos. Ahora somos mucho más, y estamos mucho más repartidos, y eso les da a las marcas la oportunidad de llegar mejor a nosotros, pero la simple idea de pensar que ya hemos tocado techo, que la hegemonía de las redes existentes y las costumbres de los usuarios van a ser las mismas para siempre, es cuanto menos valiente. Sólo hace falta echar la vista un poco atrás para ver que todo puede cambiar prácticamente de un momento a otro.

Entonces… ¿qué puedo hacer ante los cambios?

Sólo los profesionales de la comunicación están al tanto de todas las novedades y conocen las tendencias y usos de las distintas plataformas, redes y dispositivos, para que tu marca saque el máximo partido de ellos. Se trata de liderar el cambio y no ir siempre a rebufo: es la diferencia entre los líderes y los demás, y puede ser la diferencia entre los que sobreviven y los que no.

¿Desparecerá Whatsapp? ¿Y Twitter y Facebook?

Puede que sí, puede que no. Desafortunadamente son preguntas que hoy no tienen respuesta. Lo que sí está claro es que si cuentas con equipos cualificados no tienes nada que temer, porque sea cual sea el reto que traiga la nueva comunicación y la red en las que estén tus públicos, estarás preparado para llegar a ellos y adaptarte e incluso anticiparte a los cambios.

 

Carlos de Ussía

Redactor creativo