IKEA Place hace que sea más fácil tomar decisiones de compra desde el propio hogar u oficina, inspirarse y probar diferentes productos, estilos y colores en entornos reales, en un solo clic. La realidad aumentada y la realidad virtual van a representar un cambio total en las reglas del juego de la distribución de la misma manera que lo supuso Internet. Sólo que esta vez, mucho más rápido.

La idea de la nueva aplicación de IKEA es que podamos, a través de nuestro teléfono, apuntar hacia donde queramos, escoger el mueble que nos interese y ubicarlo en la escena. La propia aplicación se encargará de todo: tomar medidas gracias a sus algoritmos y de colocar el mueble.

Esta es una de las muchas aplicaciones de marca creadas utilizando la plataforma ARKit recientemente lanzada por Apple. Podría parecer un truco si no fuera porque IKEA tiene planes más grandes para su última innovación. La compañía quiere convertir la Realidad Aumentada en una evolución de plataforma de comercio electrónico.

La experiencia de usuario y su medición

En el futuro, imagina que estás en una experiencia de Realidad Aumentada, interactuando con un producto y con sólo dos clics lo puedes tener en tu casa de forma real. La marca obtiene datos muy interesantes para comprender mejor a los consumidores como cuáles son los puntos clave, con qué producto interactúan más o en qué área de la aplicación pasan más tiempo.

Este tipo de iniciativas son beneficiosas para las marcas porque permiten un mayor grado de familizarización con la mismas antes de la toma de decisión de compra.

Desde el punto de vista de gestión, permite analizar métricas en tiempo real como tasas de apertura, compartidos… Por último, el contenido es experiencial, novedoso y atractivo para el consumidor.

Si bien el alcance y el tiempo invertido son las métricas en las que más nos fijamos actualmente, hay otras que seguro resultan interesante en los próximos años. La emoción al utilizar la aplicación o la rapidez en compartir el contenido son métricas que nos gustaría saber, además de la sensación que siente el consumidor mientras experimenta con la marca. Algo así como una métrica emotiva ¿no sería genial?