Ser una marca pequeña o nueva, tiene sus ventajas. La discreción con la que puedes moverte en el mercado y experimentar con acciones especiales ofrece una sensación de riesgo reducida. Además, la marca puede enfocarse en un segmento nicho el cual, bien atendido, ofrece ciertas garantías de permanencia y presencia en el largo plazo.

Sin embargo, en un sector como el cosmético, ser una marca pequeña no conlleva esa libertad y tampoco esa capacidad de foco en un nicho. La estética cosmética tiene un margen de actuación reducido. L@s usuari@s pueden pertenecer a muy diferentes espectros socio-demográficos y aún así, moverse en un consumo de cosméticos muy similares los unos de los otros.

Hasta que llega TEEEZ, una marca de cosméticos que ha sabido aprovechar su reducido presupuesto para hacerse relevante en un mercado altamente competitivo, a través de la comunicación y la presencia digital. La marca, con una marcada intención innovadora, propone soluciones estéticas innovadoras casi propias de un nicho, que sin embargo han sabido trasladar al mundo mainstream, con un tono fresco y divertido.

Gracias a un desarrollo gradual de sus acciones de comunicación y digital, en las que las posteriores sumaban a las anteriores y en las que el mundo offline se complementaba perfectamente con el mundo online, TEEEZ ha sabido ganarse la confianza del sector con un presupuesto muy ajustado.