Para nosotros los Millennials, la generación de los ad blockers, la publicidad tradicional —como se entendía en los 90— ya no funciona. Y es que estamos ciegos ante este tipo de impactos. La publicidad intrusiva nos molesta, nos disgusta y además no nos convence. Aunque somos grandes consumidores y grandes marquistas, también tenemos buena capacidad crítica; sabemos muy bien qué queremos y cuándo lo queremos. Somos impacientes y nuestro tiempo, más que nunca, no tiene precio.

Un ejemplo muy reciente: la gigante sueca IKEA ha creado los primeros “banners perceptivos”, que nos avisan de posibles clics accidentales de nuestros pulgares. Un genial guiño frente a la “intrusión” de la marca.

movil en mano

Para las marcas somos todo un reto: ¿cómo pescarnos en un mar de información y de manera no intrusiva?  Satisfacer nuestra constante necesidad informativa, a través de contenido que de verdad nos interese es la respuesta. Pero complacer a un Millennial no es fácil. ¿Y cómo lo están haciendo las marcas de éxito? Marketing Emocional.

Si hay algo que caracteriza a los Millennials es la búsqueda constante de experiencias. Las marcas realmente exitosas no venden sólo productos, venden emociones (#LOL #LOVE…), estados de ánimo (#feelinghappy) y retos (DIY, Do It Yourself). Sus productos son la herramienta; el poder de seducción, su estrategia de marketing. Satisfacen nuestra voraz necesidad de la instantaneidad y de contenido constante, logran atraparnos en sus redes sociales y consiguen que queramos volver a ellas a ver qué hay de nuevo.

La narrativa ha cambiado, los mensajes publicitarios ahora son historias con las que empatizamos, que nos gustan y compartimos. “El marketing ya no trata de las cosas que haces, sino de las historias que cuentas”, como nos dice Seth Godin.

Como consumidores, y en nuestra relación con las marcas, la publicidad nativa nos ha permitido ir incluso más allá. Tenemos un papel protagonista y somos participes en la creación de esas marcas que consumimos: generamos nuestro propio contenido. A fin de cuentas, si hablamos de porcentajes, el 50% de una marca lo hacen los consumidores. En cuanto a contenidos y también como altavoces: para George Silverman, psicólogo de Harvard y pionero del Word of Mouth Marketing (WOMM), un cliente feliz y satisfecho tiene el poder de influir en un sinnúmero de escépticos, convirtiéndose así en influencers y evangelizadores de sus productos.

Las Redes Sociales son para nosotros fuente de inspiración, nuestro altavoz al mundo y nuestra plataforma de creatividad. Sin duda, es el fenómeno que más ha influido en nuestro ego y en el cómo nos mostramos al mundo. Nos hemos vuelto más narcisistas y esto, a la hora de desarrollar estrategias de marketing, resulta cada vez más interesante para las marcas, que sacan mucho partido a eso de que nos guste mostrar qué compramos, dónde estamos y con quién lo compartimos.

Youtube, Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter… Las marcas deben entender cada red social como un espacio vital diferente —con sus reglas, su público, su lenguaje, su personalidad— y utilizarlas con un objetivo claro: contando historias que tengan coherencia en todas las plataformas. Sin olvidar en ningún momento que cada escenario es único.

¿Te gustaría saber cómo grandes marcas han triunfado en las diferentes redes? En el próximo post te contaré interesantes casos de éxito.

 

Claudia Valverde

Ejecutiva de cuentas