Es una de las grandes cuestiones de la vida, una de esas preguntas que lanzamos al viento, desde nuestro profundo mar de dudas, esperando que alguien -o algo- nos dé una respuesta salvadora. No cualquier respuesta, claro, sino una que nos convenza, que nos conforte, que nos aporte tranquilidad. Que nos dé seguridad. La pregunta es fácil; la respuesta, a priori, no tanto. ¿O sí?

 

¿Crear o no crear un blog de empresa? Ésa es la cuestión. ¿Estar o no estar? Y si estamos, ¿cómo estamos? ¿Dónde? Y, lo más importante, ¿para qué? Pero vayamos al principio, que es desde donde siempre debemos empezar. El blog corporativo es una de las principales herramientas del nuevo marketing, ese marketing que consiste en crear emociones, enganchar al consumidor a través del corazón, buscar cambiar algo en la percepción o actitud que tiene ante la marca y, si todo funciona como debe, conseguir que comparta con su entorno esa experiencia de marca. Sí, el blog de empresa es una potente herramienta de captación, engagement y fidelización; además de incrementar notablemente el conocimiento de la marca y la credibilidad de la empresa.

 

De hecho, según el Content Marketing Institute (CMI), el blog es la tercera actividad de marketing de contenidos más utilizada por las empresas (65%). Más por las pymes (68%) que por las grandes compañías (55%). Un dato revelador, sin duda, de lo que les cuesta a estas últimas confiar en las nuevas técnicas del marketing. Será porque no conocen los innumerables beneficios que aporta el blog corporativo. Por resumir, he seleccionado los 10 más importantes:

 

  1. Optimización SEO. Las compañías que utilizan el blog incrementan las probabilidades de aparecer en los resultados de búsqueda, ya que los buscadores consideran cada artículo como una nueva página web.
  2. Fácil y gratis. Más allá de los (escasos) recursos humanos necesarios, mantener un blog no cuesta dinero y es fácil de usar y gestionar (cualquiera puede hacerlo).
  3. Agilidad. Mantener un blog actualizado sólo depende de generar contenidos nuevos. Es una plataforma de comunicación que funciona 24 horas 7 días y se actualiza en minutos.
  4. Pertenencia y permanencia. El blog pertenece a la empresa, tiene formato, diseño y contenidos propios; no depende de ninguna caprichosa red social. Y además, el contenido que se publica en el blog es un activo (siempre queda para referencias posteriores, para reutilizarse o reciclarse), mientras que el que se publica en las redes va desapareciendo y perdiendo relevancia según se incorporan nuevos contenidos.
  5. De persona a persona. El blog muestra el lado más humano y cercano de la compañía. Está escrito por personas para personas, en lenguaje de personas.
  6. Versatilidad. Texto, fotos, infografías, contenido audiovisual, enlaces, ebooks… Al contrario que en otras plataformas con enormes restricciones de espacio y formato, en un blog cabe todo.
  7. Compartir es multiplicar. Los contenidos del blog se pueden -y se deben- compartir a través de todos los canales de la empresa (redes sociales, newsletters…), multiplicando sus efectos.
  8. Flexibilidad. El blog permite adaptarse a las necesidades de la compañía en cualquier momento, con contenidos tácticos o estratégicos: producto, consejos, respuestas a los consumidores, temas de interés general, hitos de la empresa… y un largo etcétera.
  9. El blog genera hábito. Frente a estatismo de la página web corporativa (una vez vista no suele invitar a nuevas visitas), el blog es dinámico, cambiante, se renueva continuamente, genera interés, y esto facilita la repetición de visitas y el deseo de compartir.
  10. Análisis. Una correcta analítica del blog permite conocer datos y métricas que ayudan a conocer mejor a los consumidores y optimizar contenidos y estrategias.

 

Visto lo visto, la respuesta a la pregunta inicial es un rotundo sí. La cuestión ahora es ¿cómo hacerlo bien para que funcione? La respuesta, en un próximo post.

 

Pepe Álvarez de las Asturias

Director de contenidos