En Recursos Humanos la actitud es la que multiplica la suma de los conocimientos y habilidades: (C+H) x A, sin ella la persona es simplemente una pequeña suma, pero ¡ojo!, no hay nada más peligroso que un inútil motivado (según una expresión muy difundida). ¿Queremos gestionar nuestro Social Media solamente con voluntad? ¡Qué peligro!

A menudo nos encontramos que en muchas empresas  se encarga a becarios, ejecutivos junior, o personas desocupadas,  la labor de la gestión del Social Media empresarial y la creación de contenidos. Por lo menos yo, me quedo perplejo. El puesto que diariamente debe estar en contacto con los clientes y futuros clientes, que, entre otras cosas, es responsable de dinamizar la presencia de la empresa en las redes, de detectar necesidades, y de  contribuir significativamente al aumento de las ventas y de la imagen de marca en La Red, es considerado un puesto menor, como si el Digital Marketing fuera una moda pasajera de simple apoyo visual y de entretenimiento.

Por ello, sin decir que las personas que he mencionado no valgan para Community Manager, animo a los empresarios y directivos de empresa a que se planteen cuáles son las actitudes y aptitudes que debe tener un Community Manager para alcanzar los resultados deseados. A continuación expongo algunas con la intención de que sirvan de referencia:

ACTITUDES 

Debe experimentar y ser “residente digital”.

Para poder conocer a fondo lo que pasa en la sociedad y qué herramientas de trabajo se usan en el Social Media, tiene que  vivir día a día su participación en el mismo.

Tiene que ser una persona abierta, de naturaleza comunicativa.

Ha de sentirse cómodo comunicándose con otras personas, con sus puntos en común y sus diferencias, pues la comunicación bidireccional es constante en su labor, tanto externa como interna de la empresa.

Tiene que tener gusto por el aprendizaje.

Debe tener curiosidad y estar constantemente investigando sobre tendencias, herramientas de trabajo, su empresa, los usuarios/clientes, etc.

Ser una persona empática y sensible con los demás.

Ha de ponerse en el lugar de los demás para poder comprender la información que recibe y poder procesarla en aras de encontrar la mejor acción posible.

Ha de tener capacidad analítica.

Para procesar la información que recibe y aplicarla en la consecución de sus objetivos debe saber analizar  esta información dentro del contexto en el que se encuentre.

Ser estratega.

Tener capacidad de análisis no basta, hay que saber aplicar los análisis hechos a una estrategia de actuación que contribuya a la consecución de los objetivos marcados.

Tener visión de futuro.

Para plantear estrategias acertadas debe comprender y captar hacia dónde va la sociedad, cuál es su evolución, y así poder plantear acciones novedosas para adelantarse a la competencia.

Ser creativo.

Para poder crear acciones novedosas y proponer enfoques nuevos.

Tener capacidad de gestión.

Para poder llevar acabo con efectividad las numerosas tareas diarias.

Tiene que ser proactivo y alegre.

Para poder dinamizar acciones de marketing, mantener sus relaciones con las redes y comunidades, y para poner en marcha proyectos, la proactividad y el buen humor siempre lleva más lejos que un estado de constante enfado.

Ser humilde y respetuoso.

En su trato diario con sus usuarios/clientes y compañeros ha de tener siempre claro que el objetivo es solucionar necesidades y problemas, no quedar por encima de nadie ni entrar en discusiones fuera de tono. Su objetivo es aunar voluntades, no alejarlas.

Tener aprecio por la tecnología pero no ser un fanático de ella.

Las actividades virtuales son posibles por los avances tecnológicos que cada día son más numerosos y veloces. Ahora bien, las nuevas  tecnologías son un medio, no un fin. No hay que olvidar que el foco está en la comunicación y en la actividad que se desarrolle.

APTITUDES  

Debe saber de comunicación corporativa, marketing y publicidad.

Conocer el lenguaje “marketiniano” y publicitario es obligatorio para poder comprender y ejecutar las distintas técnicas de comunicación, tanto “online” como “offline”.

Debe ser un  buen redactor y copy publicitario.

No hace falta una licenciatura en lengua y literatura o periodismo, pero sí debe saber crear y redactar contenidos de valor y titulares atractivos, además de poder redactar mensajes para los usuarios que sean claros , comprensibles y empáticos.

Conocer la marca y las marcas.

Debe conocer al dedillo la empresa en la que trabaja y sus procesos (participa de los objetivos generales y se comunica internamente), así como conocer también las empresas que sean  competencia y así poder defender a su marca, productos, y a sus usuarios/clientes.

Saber cuáles son las mejores herramientas del mercado.

Entre la gran variedad de herramientas existentes (blos, microblogs, apps. aplicaciones híbridas, podcasts, redes sociales, comunidades virtuales, etc.), debe saber escoger y manejar perfectamente las que mejor se adaptan a sus necesidades, bien sean gratuitas o de pago.

Ser conocedor de los contextos.

Para poder entender de lo que se habla y poder interactuar.

Debe tener experiencia y visión global.

Bien sea por años de trabajo o adquiriendo esta experiencia estudiando casos prácticos. En entornos variables la experiencia facilita la evolución y adaptabilidad de los trabajos a realizar.

Como conclusión, se puede decir que, si no existen recursos humanos en la empresa para esta labor, los directivos deben encontrar como mínimo una hora o dos diarias para estos menesteres, mecanizando dentro de su actividad esta práctica hoy día imprescindible. En su defecto,  la formación de empleados siempre termina dando buenos resultados

 

Javier Carrascoso

Director de Relaciones con Partners