Todos tendemos a pensar que los espíritus creativos son cosa de los “creativos” (entiéndase los que llevan la palabra “creativo” en su tarjeta o implícita en su profesión: escritores, artistas, diseñadores, etc.). Y que además de poseer un extraño gen que los hace diferentes a los demás, se inspiran de modos y maneras más o menos extravagantes. Ambas creencias son erróneas: primero, porque todos somos creativos y además todos debemos ser creativos, sea cual sea nuestra empresa, profesión o cargo. Y segundo, porque la inspiración llega trabajando, con método y esfuerzo; el talento es otra historia.

Lo que sí existe son diferentes fórmulas para animar ese espíritu creativo que todos llevamos dentro. Consejos que los profesionales de la creatividad y los estudiosos de la mente han comprobado que funcionan. Aplicables en todos y cada uno de nosotros (lo que no significa que todas esas fórmulas funcionen igual en todos y cada uno de nosotros). He aquí las top ten:

1. Tu cerebro crea mejor cuando estás cansado
El pensamiento creativo trabaja mejor en condiciones no óptimas. Cuando estás cansado, al cerebro le cuesta filtrar las distracciones y centrarse en lo esencial; esto es bueno para la creatividad, porque la mente se beneficia de las distracciones y los pensamientos paralelos, “fuera de la caja”. O sea, salirse por la tangente es más que recomendable.

2. El ejercicio puede mejorar tu creatividad
Recientes estudios demuestran que el ejercicio físico mejora tu habilidad creativa, que estimula el pensamiento divergente y genera mayor número de soluciones para resolver un problema. Lubrica tus neuronas y permite a tu cerebro acceder a ideas frescas que estaban enterradas en tu subconsciente.

3. El ambiente ruidoso (no estridente) es bueno para la creatividad
El silencio es aconsejable especialmente para resolver problemas que requieren foco y concentración. Pero el pensamiento creativo requiere ese zumbido ambiental, ese ruido de fondo —que encontramos por ejemplo en un café— para sacar nuevas ideas.

4. Nada es original: la creatividad trata sobre hacer conexiones
La creatividad no consiste en tener ideas originales, sino en hacer nuevas conexiones entre ideas existentes. Lo cual es verdaderamente excitante y revelador. Y nos produce menos temor, ¿verdad? El artista honesto reconoce que sus ideas son materia “robada”, decía Austin Kleon.

5. Viajar al extranjero impulsará tu pensamiento creativo
Las investigaciones demuestran que los estudiantes que han viajado fuera de su país mostraban un mejor pensamiento creativo que aquellos que no habían salido casi del campus. Nuevas culturas, normas diferentes, idioma, hábitos… Todo cambio, toda novedad estimula la creatividad.

6. La luz tenue nos hace sentir más libres
Seis diferentes estudios han corroborado que trabajar con una luz tenue (que no perjudique la visibilidad ni la visión), provoca que el subconsciente se siente más libre para explorar, acepta en mayor medida los riesgos y, en consecuencia, facilita el pensamiento creativo.

7. Las restricciones pueden ser beneficiosas para el trabajo creativo
No siempre la libertad es conveniente a la hora de crear. Imponerse ciertos límites es también recomendable. Se trata de no perderse entre demasiadas opciones; es necesario marcarse restricciones, por ejemplo, de tiempo y espacio, o de presupuesto, o de número de palabras…

8. Una mesa desordenada puede potenciar tu creatividad
Según un estudio reciente, un ambiente desordenado (que no caótico) puede guiarte hacia un pensamiento más creativo, te impulsa a crear ideas nuevas y a huir de las clásicas. Tal vez la clave esté en tener dos lugares de trabajo, uno desordenado donde encontrar nuevas ideas (la mesa) y otro ordenado donde plasmarlas y analizarlas (la pantalla).

9. Tener sueño puede hacerte más creativo
Recién levantados, aún soñolientos, a menudo tenemos visiones que son inalcanzables en plena vigilia. Restos de nuestros sueños, que todavía nos colean por el cerebro. Es un momento inmensamente rico para dar luz a ideas creativas.

10. Tu fórmula
Seguro que tú también tienes tu truco personal e intransferible para desarrollar tu potencial creativo. Todo menos quedarse en blanco. Ya lo decía García Márquez: «La hoja en blanco es la cosa más angustiosa que conozco después de la claustrofobia».

 

Pepe Álvarez de las Asturias

Director de contenidos